viernes, 13 de febrero de 2015

Los pequeños detalles

Tengo una personalidad llena de contradicciones. Para algunas cosas soy muy perfeccionista y para otras más "arreu". Una de esas cosas que me gustan bien acabadas es el dorso de las piezas que hago. El diseño, el color, la técnica, sí, todo eso es importante, por supuesto, es la parte principal de la pieza pero la terminación también, algo a lo que no se suele dar tanta importancia. Recuerdo mis inicios, cuando hacía piezas más simples y bastas, con un agujero para pasar el cordón y un dorso con brillos e imperfecciones, cuando ni siquiera tenía laminadora y modelaba todo a mano, tenía también su encanto, desde luego, pero ahora intento dar un acabado más, digamos, profesional... Por ejemplo, la pieza que hoy muestro es un colgante, ya no hay agujeros, ahora pongo un cilindro metálico cubierto de arcilla y con toda la superficie texturizada (si os fijáis, tiene un pequeño fallo en una esquina, se me partió sin querer, por eso esta me la quedo para mí...)

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